lunes, 12 de mayo de 2008
Rebelión en la granja
Hoy he soñado que estaba desnudo en el trabajo. Ya se que soy un pollo y estoy desnudo, pero cuando se convierte en sueño tienes que analizarlo, y tras ese análisis he comprendido que mi desnudez se refería al pudor. En mi sueño he hablado con el resto de animales que habitan la granja, y me he dado cuenta de su falsedad y poco pudor. Primero he hablado con los peces, que van con su bandera de peces, proclamando que todos somos iguales, que el banco es demócrata y van en la dirección que la mayoría desea, pero en el fondo sólo los que están delante deciden. Después hablé con los patos, una colonia unida donde las haya, pero cuando aparece el patito feo le marginan e incluso si pueden le expulsan de la bandada, sin pudor alguno, por feo. Ven patitos feos por todas partes, todos somos feos para ellos, sin darse cuenta que los feos son ellos. También hablé con los bueyes, que no dejan de proclamar lo trabajadores que son, cuando en el fondo les ves que son los últimos en llegar y los primeros en irse, y no hacen más que rumiar y parlotear de los males de la granja. Finalmente visité a las gallinas que van con su bandera de gallinas protectoras de su prole pero luego no cuidan de sus polluelos ni los defiende ante el despiadado empresario, que se los lleva para su propio beneficio. Cuando desperté me di cuenta que no era más que un sueño, semejante al libro "Rebelión en la granja", de George Orwell, y que no somos lo que parecemos, que en el fondo todos somos cerdos, aunque unos más que otros. La granja está llena de hipócritas. Y en este momento desearía no se pollo y ser ratón, porque los ratones son los únicos que entran y salen a voluntad, no están cerrados en ningún gallinero, en ninguna pocilga, en ningún establo. Vienen porque sacan un beneficio, pero nadie les explota. Son libres. Y eso es lo que envidian el resto de habitantes de la granja.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario